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Soy Carmen Sofia Brenes. Tengo un doctorado en comunicación y soy educadora canina profesional.
Desde chica, mi proyecto vital era ser periodista y formar periodistas con una visión humanista y respetuosa de la vida. De algún modo, ese deseo se ha ampliado ahora a la educación canina. También aquí busco transmitir una visión respetuosa sobre el perro y su familia.
¿Cómo llegué hasta aquí? En un momento de crisis vital, algo pasó entre Simón, un hermoso bulldog francés, y yo. Cuando estaba en aquel túnel oscuro, Simón me devolvió la alegría de vivir. Si ahora me dedico con todas mis fuerzas al bienestar de los perros y sus familias es como un homenaje y en agradecimiento a Simón y a todos esos perros que nos enseñan a ser más humanos a los humanos.
Una persona amiga me hizo llegar un cachorro de golden retriever, Rocco. Me puse a estudiar porque quería educarlo bien. Hice muchas cosas mal. Incluso contraté a adiestradores de la vieja escuela que me hablaron de reprimirlo, de usar collar de ahorque, de pegarle en las costillas. Recordar esto, me hace sufrir. A la vez, lo veo como la ocasión que me hizo descubrir el mundo de la educación respetuosa, que es mucho más acorde con mi mirada sobre los animales y la vida en general.
Rocco pasó su infancia viviendo conmigo en los Andes chilenos. Todas las tardes salíamos a ver el atardecer. Iba sin correa. Olfateaba a su gusto y venía a sentarse a mi lado cuando él quería. Al año y cuatro meses tuve que llevarlo a vivir a la ciudad. El cambio le causó mucho estrés y empezó a manifestar conductas agresivas. Mordía a los perros. Consulté con dos etólogos. Una me recomendó la eutanasia. Otro, un tratamiento largo y costoso. Me vi superada. Finalmente tomé una decisión de la que no me he arrepentido: le busqué una familia que lo recibiera.
Con el dolor en el corazón activé mis redes sociales y una familia que vivía cerca de la Cordillera me dijo que habían perdido a sus dos perros recientemente, y que estaban esperando que les "llegara" uno. Oí esa voz y tuve la certeza de que era la familia que Rocco estaba esperando. Los llamé y en dos días lo fui a llevar. Desde el primer momento, Rocco siguió a su nueva tutora, Maca. Me emociona recordar la escena. Esa reacción de Rocco me dio la seguridad de que la reubicación era la decisión correcta. Y lo sigo pensando.
Hoy Rocco vive feliz con Mocha, una mestiza de pastor alemán con boyero de Berna. Nunca más presentó una conducta de agresividad. Galopa por sus campos y contempla atardeceres. Lo voy a visitar de vez en cuando, y me siento como la madre a la que se le ha casado el hijo y se ha ido a vivir con su familia. Estoy feliz, porque él está feliz. De esta experiencia nació la frase que define a Solotuperro: "Si él esta bien, todos estaremos bien".
Cuando Rocco se fue, pensé: quiero dedicarme a esto. Quiero ayudar a todas esas personas que, como yo, aman a sus perros, pero se ven sobrepasadas por la tensión de convivir con ellos en entornos hostiles a su vida natural. Empecé con algunos cursos y luego hice los estudios formales de Educadora Canina Profesional con mención en Educación Vincular Positiva, en el Instituto Multidisciplinario de Comportamiento Animal, IMCA, que dirige Nacho Maciel en Argentina.
Como periodista y académica he trabajado en medios de televisión, prensa y revistas especializadas y he sido profesora en universidades europeas y latinoamericanas. He escrito artículos y libros sobre guion de cine y televisión, y he dado consultorías a guionistas, para ayudarles a mejorar sus guiones. Toda esta experiencia docente e investigadora está ahora al servicio de Solotuperro, desde donde quiero ayudar a las familias a entender mejor a sus perros y a vivir en armonía con ellos.
Aquí estoy con Rocco, en una visita a su nueva casa en el campo.